TURRAZO: cómo Trueno convirtió su origen en un idioma propio
Por Curaduría BAMV
Hay discos que suenan bien. Y hay discos que construyen un mundo. TURRAZO, el cuarto álbum de estudio de Trueno, pertenece al segundo grupo.
Desde la tipografía hasta los videoclips, desde la portada hasta la elección de las locaciones de filmación, cada decisión de este proyecto responde al mismo argumento: el lugar de donde vengo me hizo ser quien soy, y lo voy a llevar a donde vaya.
Un sistema, no un lanzamiento
La identidad visual de TURRAZO fue desarrollada por Clemente Bruzzone, Agustín Puente y Terrivle Studio, con la producción de The Movement. El resultado es un ecosistema visual: logos, tipografía, portada, contraportada, videoclips y visualizers que comparten un mismo lenguaje visual. Todo son decisiones que conviven dentro de una narrativa coherente.
El turro como figura cultural
El título del disco viene del adjetivo "turro", una palabra con raíces en el tango que históricamente designó a los jóvenes de clase baja: pícaros, atrevidos, algo pillos. Trueno la toma y la reivindica.
El disco también cierra un círculo con su primer álbum, Atrevido. TURRAZO es la confirmación de que siempre supo a dónde iba.
En los videoclips, esa figura toma cuerpo: ropa oversized, las llantas Nike, gorras, el grupo. La vestimenta es código. Es la estética de los noventa del hip hop estadounidense filtrada por La Boca, por Barracas, por la Comuna 4. El pibe del barrio con las zapatillas que representan el anhelo aspiracional de toda una generación.
Las referencias que construyen el lenguaje
Los videoclips de TURRAZO no inventan desde cero: citan, homenajean y reinterpretan una tradición. Los planos cenitales remiten a Sicko Mode de Travis Scott. El grano de la imagen evoca a Many Men de 50 Cent. La coreografía y el baile como protagonista toman como referencia directa a Los Wachiturros, la agrupación de cumbia villera que a principios de los años 2010 introdujo la cultura juvenil viral a toda una nueva generación y que Trueno reconoce como influencia.
Los recursos del mixed media tienen raíces en los videoclips de Hype Williams, el director que en los noventa convirtió la postproducción artesanal en firma de época. La silueta es un cuerpo sin detalle. Es Trueno, pero también es cualquier pibe del barrio.
La portada de Marcos López
La portada del álbum es obra del fotógrafo santafesino Marcos López, uno de los artistas visuales más influyentes de América Latina. Su serie Pop Latino, iniciada en 1993, construyó un lenguaje propio que resignifica lo popular y lo icónico desde una estética de periferia. Su obra integra colecciones del Museo Reina Sofía de Madrid, la Tate Modern de Londres, la Fundación Cartier de París y el Guggenheim de Nueva York.
La conexión entre López y TURRAZO es conceptualmente perfecta. Cuando López inició Pop Latino, tomó un estilo primermundista y lo pronunció mal, lo construyó con los materiales y la irreverencia de la periferia. Eso es exactamente lo que hace Trueno con TURRAZO: tomar lo popular, lo que el sistema menosprecia — el turro, la cumbia villera, Los Wachiturros — y elevarlo sin disculpas.
La portada tampoco es una foto espontánea. Es una imagen construida con el peso visual de una pintura, deliberada en cada decisión. Le da al disco la dimensión de obra. Y elegir a Marcos López en lugar de diseño digital o fotografía de IA es, en sí mismo, un argumento: lo artesanal, lo manual, lo argentino frente a la vorágine tecnológica.
Lo que es TURRAZO
TURRAZO es una carta de presentación al mundo desde el lugar más propio que tiene: su barrio, su historia, su identidad. Un homenaje desprejuiciado a la música popular argentina — Sandro, Cerati, Spinetta, Gardel, Chaqueño Palavecino, Los Wachiturros — procesada a través del hip hop contemporáneo.
El blanco y negro dice: esto es real. El celeste dice: esto es argentino. El negativo dice: lo que estaba al margen, ahora es el centro. Los planos cenitales dicen: este es mi territorio. La Biblioteca Nacional dice: mi barrio también tiene cultura que vale la pena guardar. Marcos López dice: lo artesanal y lo popular son arte con mayúscula.
Y todo junto dice lo mismo:
El lugar de donde vengo me hizo ser quien soy. Y lo voy a llevar a donde vaya.