El fútbol y la música: dos industrias, un mismo universo visual

Cómo el Mundial 2026 está transformando el fútbol en el ecosistema de entretenimiento audiovisual más importante del mundo.

MÚSICA

VISUAL

LABEL

PRODUCTORAS

Por Juan Montes – 10/06/2026



El fútbol y la música siempre funcionaron bajo la misma lógica, nunca fueron industrias distintas. Ambas construyen identidades, generan pertenencia y producen universos visuales. 

Un estadio de fútbol y un recital masivo se sostienen sobre lo mismo a través de las camisetas, los cánticos, un espacio donde se respira pasión. Durante décadas fingieron no tener nada que ver y el Mundial 2026 termina con esa diferencia. ¿Por qué la FIFA está apostando cada vez más en música?

Tres ceremonias de apertura en tres países, un álbum oficial de 18 canciones y 38 artistas invitados y el primer show de mediotiempo de la historia en la final. La FIFA no solo organiza un torneo que reúne a más de 5 mil millones de personas cada año, también produce el ecosistema de entretenimiento más importante del mundo. 

Dos industrias que construyen universos visuales

La presencia de la música en el fútbol no es nueva; siempre estuvo ahí desde la esencia misma de los cánticos y los bombos en las tribunas. Sin embargo, el paradigma se transformó cuando ambas industrias comenzaron a interactuar a la par. Sin duda se trata de dos sistemas que comparten códigos similares y una misma arquitectura, operando bajo la emoción y sobre todo, lo visual. 

La música y el fútbol en ese sentido operan bajo identidades visuales que funcionan como banderas. Las dos diseñan indumentaria que la gente usa fuera de contexto. Las dos producen contenido audiovisual que se consume masivamente más allá del evento: documentales, making ofs, campañas de lanzamiento, videoclips virales, y diversos contenidos audiovisuales. Y sobre todo, construyen universos visuales donde la camiseta, el color, el logo manifiestan identidad visual y creativa. 

El fútbol de hecho tiene un propio universo visual tan desarrollado como el de la música y por eso cuando se juntan buscan reconocerse y no solo complementarse. La razón por la que el Mundial puede poner a Shakira, Madonna y BTS en el mismo escenario que Messi y Ronaldo es que todos operan en el mismo star system. El estadio ya está preparado para ese cruce porque el hincha y el fan, en este contexto son la misma persona.

El punto de quiebre

Las canciones del Mundial existen desde siempre, pero Sudáfrica 2010 cambió la escala de esa relación. Waka Waka (This Time For Africa) fue la demostración de que una pieza audiovisual conectara con tanta gente, manteniéndose relevante hasta el día de hoy, con más de 4.5 mil millones de reproducciones. Es el noveno videoclip más visto de todos los tiempos en YouTube. 

Y en los últimos 15 años, más artistas musicales se sumaron en cada edición: más géneros, más geografías, más audiencia. El lanzamiento de FIFA Sound como plataforma musical es la confirmación de que el fútbol es un actor importante dentro de la industria musical. Y en ese sentido, la música le da al fútbol algo que expande su propio universo visual.

Por eso la FIFA comprendió que un tema podía ir más allá del fútbol y convertirse en un elemento cultural de gran importancia. Y a partir de ahí no volvió a tratar la música como concepto de banda sonora y buscó apostar por algo más.

Más allá de un show de mediotiempo

En 2026, el Mundial incorpora por primera vez un halftime show. Inspirados en el Super Bowl, buscan magnificar una experiencia que va más allá del puro entretenimiento. 

De hecho, el Super Bowl de la NFL no tiene algo que la FIFA sí tiene: el alcance. No solo a través de televidentes o usuarios, sino también de sentido de pertenencia global. Y en ese sentido, que Shakira, Madonna y BTS estén sobre el mismo escenario del show de medio tiempo es una declaración de ese alcance. Tres generaciones, tres culturas, tres públicos que en ningún otro contexto se reunirían para la experiencia. El legado icónico de la reina del Pop, la influencia de la artista latina más importante de todos los tiempos y la maquinaria KPOP que hoy redefine la industria. Juntos se convierten en tres mundiales de la música que se multiplican para una audiencia totalmente global. 

Eso dice algo sobre los valores que el Mundial quiere proyectar. El fútbol siempre prometió unir al mundo, es su slogan desde hace décadas, y junto a la música, puede magnificar esa promesa. El halftime show de 2026 tiene ese propósito pero también busca generar un impacto. El cien por ciento de las ganancias de "Dai Dai" (la canción oficial de Shakira junto a Burna Boy) irá directo al FIFA Global Citizen Education Fund, con una meta de cien millones de dólares para educación infantil. 

Un universo que no se apaga

La identidad audiovisual que la música construye alrededor del campeonato sigue circulando en plataformas, en memorias colectivas, en playlists que definen una nueva era del mundial. El universo que se construye alrededor de cada partido a través de las canciones, los videos, las ceremonias, las imágenes que quedan, eso dura para siempre. 

Dos industrias que hoy operan a una escala que ninguna de las dos podría alcanzar sola, porque son tan similares. Quienes diseñan el Mundial 2026 entienden algo que otros sectores todavía están procesando: lo que importa es el universo que se construye alrededor, antes, durante y mucho después de ganar el torneo. Y ese universo hoy es inevitablemente audiovisual. 

La música y el deporte tienen que dialogar de otra manera. 
Una que entienda que este torneo no es solo el evento más importante del mundo, sino que es el único capaz de hablarle a todas las generaciones y a todas las culturas al mismo tiempo. Y por eso se reconocen. 

Pero alguien tiene que diseñar ese universo. Y ese alguien tiene que entender los dos lados. Esa intersección entre el sonido, la imagen y el propósito es exactamente el territorio donde se está definiendo qué significa producir cultura hoy.

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