Mexe-Mexe es un proyecto muy especial para mí, principalmente por cómo y en qué contexto lo filmamos. El video nació a partir de una colaboración entre GORDO, artista, productor y DJ nacido en Nicaragua y criado en Estados Unidos, con MC Gw, un artista brasileño. A partir de ese cruce y de una búsqueda profunda, descubrimos una subcultura emergente en Brasil llamada Sarro: un movimiento de baile que resignifica la música electrónica desde el cuerpo, el barrio y la unión. Esta cultura construye una identidad muy marcada, fuertemente vinculada a estéticas de los años 90 y a marcas que en ese contexto funcionaban como símbolos de pertenencia y culto, como Oakley o Ecko Unltd, entre otras, y que hoy resurgen impulsadas por este tipo de expresiones culturales. La decisión fue ir directamente al origen. Viajamos a Curitiba, ciudad donde nace esta cultura, con la intención de retratar y poner una lupa sobre los chicos que la impulsan desde adentro, sin estilizarla ni traducirla para otro público. El proyecto se realizó en un tiempo muy acotado, con poco margen de preparación, en un contexto completamente ajeno: otro país, otro idioma, pocas herramientas y un equipo mínimo. Fue, literalmente, un ejercicio de intuición, adaptación y confianza en el proceso. Un gran desafio. Más que un videoclip tradicional, Mexe-Mexe funciona como un documento cultural. El video pone el foco en una expresión que suele ser marginada o ridiculizada, tanto por su origen social como por su estética, y decide amplificarla sin juicio ni corrección. A partir de su lanzamiento, el Sarro comenzó a recibir atención internacional y a generar nuevas producciones y miradas en torno al movimiento. Por todo esto, el proyecto representa para mí una forma de entender el audiovisual: no como un objeto cerrado, sino como una herramienta para visibilizar, conectar y expandir culturas que todavía no habían sido miradas. – Federico Cabred, director.